viernes, 7 de noviembre de 2014

Y SE ALEJO




Y se alejó quizá para siempre… cabizbajo la vio partir furiosa, enojada, él pensó que no lo tomaría tan mal no imaginó que ella no volvería... los días, los eternos minutos, los interminables segundos, pasaban los días, ya no sabía cuantos, quizás una semana, quince días, daba lo mismo, ella no estaba ahí a su lado, él la amaba y ella lo sabía, también lo amaba. Mientras en el hogar se oía de nuevo la misma canción, Ana Gabriel y su canción “Luna”… él miraba entristecido su reloj, pensó: _otro día más sin ella. Su orgullo era muy fuerte, no podía llamarla, no podía decirle que la extrañaba, sabía que cada vez estaba más lejos de él, nada le impedía buscarla, pero su formación, la doctrina lo forzaba a dejar que se fuera, era más fuerte que él, la necesitaba, la adoraba pero, sí, su orgullo se lo impedía, se daba cuenta que mientras más pasaban los días más lejos estaba de ella. La música seguía y seguíay la volvía a oír en la discorola una y otra vez, durante horas interminables, no le importaba cuantas veces se oyera, ni que el CD se echara a perder, era a ella, a su amor a quien necesitaba, a través de la canción “Lunaél la sentía cerca, como tantas veces, miles de veces, y seguiría así hasta que ella volviera, claro, pero él no la buscaría, jamás lo haría, aunque su corazón estaba destrozado, la herida no cerraba, pero, su orgullo, su dignidad mal entendida no lo dejaba buscarla. Por eso escuchaba mil veces, miles de veces la misma canción en su equipo de música... miró la luna una vez más, quiso decirle que le dijese a su amor que volviera, pero eso era imposible, la luna ya se marchaba, el día se asomaba y no la volvería a encontrar hasta la noche... cerró la ventana, apagó el equipo, dejó su periódico, guardó sus lentes y en silencio se repetía : ¡Luna dile que le amo, dile lo mucho que la quiero, dile cuanto la extraño, dile luna que sin ella no puedo seguir...! Pasaron los días, los meses, ella volvió un día cualquiera, se saludaron, se abrazaron y nunca más se separaron por cierto sin explicaciones, el orgullo siempre era más fuerte que el amor… siempre